El método

Introducción
Como Movimiento, el Guidismo tiene una serie de características que lo distinguen de las aparentemente similares organizaciones de juventud. Entre ellas, el hecho de subrayar la importancia de emplear instrumentos educativos tales como el desarrollo del liderazgo de compañers para las Guías, el aprendizaje por la acción, el sistema de patrulla y el trabajo al aire libre. Estos instrumentos pueden usarse uno por uno o varios a la vez, según convenga al logro de los fines del aprendizaje.

La forma de abordar la educación del Guidismo se denomina Método Guía. Este método tan singular combina el uso de diferentes instrumentos educativos a fin de lograr el fin educativo del Guidismo: aportar al desarrollo del potencial pleno y a una identidad personal armonizada de cada individuo.

La promesa y la Ley

Según se afirma al comienzo los principios fundamentales del Guidismo, los cuales puedes expresarse de distinto modo, se hallan “empaquetados” para facilitar su comprensión en la Promesa y la Ley. Cada Guía se compromete voluntariamente a aceptar y vivir de acuerdo con estos principios al aceptar la Promesa y la Ley como pautas para vivir.

Cómo funciona

Los textos de la Promesa y la Ley por lo general son redactados de forma apropiada a las distintas ramas, de modo que los valores puedan aplicarse a las distintas etapas de madurez de las Guías. Cuanto mayor es la madurez, la Promesa y la Ley adoptan un significado y una comprensión más profundos. Al repetir y al hacer la Promesa, explicitamente o no, la Guía recuerda su compromiso.

Su importancia para la niña

Una niña de unos 8 años de edad tendrá un entendimiento básico de lo que significa hacer una promesa, sabrá hacer promesas de tiempo en tiempo; por ej. ella prometerá alimentar a sus animales y también habrá hecho promesas a sí misma, que luego recordará. Sin embargo, puede ser que no siempre cumpla con sus promesas hacia los demás, pero también se sentirá defraudada si otros no cumplen las promesas que pueden haberle hecho a ella. Por esta razón, la niña necesita que se la estimule para que vea que hacer una promesa es un acto de responsabilidad y por tanto no es algo que se pueda hacer a la ligera. Asimismo, ella comenzará a aprender cómo ayudar a los demás, pero a los 8 años es más probable que actúe de forma egoísta que pensando en las necesidades de los demás.

A los 12 años, se tendrá una mayor comprensión de lo que significa hacer una promesa. Sin embargo sabrá que a veces se hacen promesas a la ligera que no se mantienen y otras que son más serias. Ella necesita examinar la distinción entre los distintos niveles de promesa que la rodean. Se volverá más consciente de su forma de actuar como miembro de la comunidad y estar en posibilidad de explorar lo que esto significa en términos de su promesa.

La Ley misma cobrará mayor significado para una niña de esta edad, a medida que ella vaya comprendiendo de qué modo se relaciona ésta consigo misma y con su vida cotidiana, a la que tratará de aplicarla si se la estimula.

De los 12 a los 16 años, es particularmente importante que la niña tenga la oportunidad de debatir, evaluar y analizar los valores contenidos en la Promesa y la Ley. Esto es una parte esencial en su búsqueda de la identidad de comprenderse a sí misma y a los demás y la necesidad de un código social.

Para cualquier edad, las actividades deben contener de algún modo un elemento bien de la Promesa o bien de la Ley.

El papel del y la responsable

Al  introducir y discutir los valores de la Promesa y la Ley la responsable tiene que ser consciente de que quiéralo o no, ella actúa como modelo a imitar. Debe estar tan comprometida a la Promesa y la Ley como la Guía y prepararse a debatir los valores que representan, de forma honesta y franca. Hay que hacer comprender a las Guías que la Promesa y la Ley les compete tanto a ellas como a las personas adulta.

Con los miembros más jóvenes, las responsables deben estar preparadas para explicar lo que significa hacer la promesa y hacerles comprender que siempre que hagan una promesa en su unidad deben mantenerla; de lo contrario, la niña pensará que hacer una promesa no nada serio. Además las personas adultas deben dedicar un tiempo a  explicar que el nivel requerido de “hacer todo cuanto de uno dependa” no significa hacerlo a la perfección, y a través de sus acciones la niña debe estar en posibilidad de ver que ella también ha hecho cuanto de ella dependía.

A medida que las niñas crecen puede ser que deseen debatir la Promesa y la Ley con relación a sus vidas en el “mundo exterior”, por ej. con relación a sus comportamientos con sus parejas o con el servicio que ellas pueden prestar a sus comunidades y los valores que dominan en la sociedad que las rodea. Un responsable debe dedicar tiempo y espacio a tales debates, ya que ello es parte esencial para ayudar a la niña a que se desarrolle dentro del Guidismo.

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